lunes, 10 de marzo de 2008

Al alcalde de Viladecavalls no le dice nada la muerte de Isaías Carrasco, no es de los suyos y no se molesta en disimularlo


Ni reunión extraordinaria de Junta de portavoces como en la mayoría de municipios, ni convocatoria de Pleno extraordinario como en otras poblaciones, ni llamada del alcalde a los portavoces municipales como es habitual en estas situaciones, ni acoger la recomendación de las entidades municipalistas de Catalunya, (FMC, AMC) o la convocatoria propuesta por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). No. Tampoco la llamada de varios sindicatos, entre ellos las dos grandes centrales, Comisiones Obreras (CC.OO.) y la Unión General de los Trabajadores (UGT).
Nada. Tampoco una llamada del alcalde al portavoz municipal del PSC, ni un manifiesto de condena, ni una condolencia pública lamentando la pérdida del demócrata Isaías Carrasco (militante del PSOE y de de la UGT).

Desde el asesinato de Isaías el pasado viernes a manos de ETA abatido por las balas cerca de su domicilio en Mondragón, ni Sebastián Homs ni su equipo de gobierno se han dado por enterados. Anclados en esa "una nueva manera de hacer política" según publicita el alcalde, que le ha sumido en el aislamiento político de su "mayoria", son insensibles a todo aquello que no ocurre en el círculo de su mundo, sus intereses y sus "amigos".
La conducta con respecto al tratamiento de la muerte de Isaías, contraria a cualquier norma básica institucional, delata una vez más que CIU de Viladecavalls ha adoptado como propias de su funcionamiento formas antidemocráticas, que se aproximan a las empleadas por la extinta dictadura franquista en su manera de ejercer la gobernabilidad del municipio.
La convivencia, la democracia i la libertad, no e
stá reñida con la discrepancia y el desacuerdo. Forman parte del mismo universo. Sebastián Homs está sembrando vientos que terminarán por arrollarlo, y su partido especialmente en el ámbito local, tiene responsabilidad en la rotura de la convivencia democrática que se empeña en mantener, ensanchando diariamente los límites del desencuentro.
Por eso no dicen nada sobre la muerte de Isaías, no les importa por que el muerto no es suyo y no se molestan en disimularlo.